Formamos padres que crian hijos con mentalidad emprendedora
Juntos Creciendo: Formamos padres que crían hijos con mentalidad emprendedora

EDUCANDO A LOS ADOLESCENTES CON CREATIVIDAD

EDUCANDO A LOS ADOLESCENTES CON CREATIVIDAD

Como  papás y mamás queremos hijos e hijas exitosos en su vida. Tenemos una visión más amplia de un futuro que los marcará por el resto de la vida. Nos preocupa su formación, las exigencias y las dificultades del mundo laboral y el de sus propias vidas.

En cambio los adolescentes quieren ser exitosos hoy y ya; tienen  otro  punto de vista, les interesa lo inmediato, son optimistas, creen en el futuro porque piensan que será generoso. Quieren ser profesionales o tener un negocio y triunfar.

Cada adolescente, cada familia son dos mundos diferentes y en muchas ocasiones ni los consejos sirven  para tener armonía entre estos dos mundos.

Los papás y mamás no somos perfectos y los problemas no llegan por igual a todas las familias. Los problemas de nosotros los padres son muy diferentes a los problemas de los adolescentes; mientras que los jóvenes hablan de sus propios intereses con sus amigos nosotros hablamos  de la última discusión  que tuvimos con ellos o con ellas.

La adolescencia no es fácil; todos los adultos  hemos pasado por esta etapa, pero aun así no estamos preparados para enfrentarla. Esta etapa la definimos como la transición  entre la niñez y la adultez.

En la adolescencia  los jóvenes  buscan encontrar su propia identidad y autonomía y lo más importante ser aceptados en el grupo social. Ellos y ellas empiezan  a separarse de los padres, ya no les gusta salir en familia; ahora toca invitarlos con varios días de anticipación para organizar la salida en familia, pero ellos y ellas  saben  que ya no son niños pero tampoco son adultos, no tienen la madurez suficiente para independizarse y sostenerse. Entonces el adolescente  se encuentra en un conflicto interno y esta lucha interna la demuestra con peleas, con la indisciplina en casa y en el colegio; rebeldía con los papás porque desean desprenderse del lazo familiar pues consideran que no los comprenden, que los limitan, se sienten rechazados. La convivencia en casa se vuelve conflictiva ya que los horarios de salida y de entrada, la escuela , el computador , el uso del teléfono, el dinero que recibe, la colaboración en casa crean enfrentamientos en el hogar y nuestra actitud como padres es desconcertante  porque no sabemos cómo actuar, como manejar la situación y nuestra respuesta es gritar, castigar, reprimir. Está estrategia  no funciona pero sí aumenta el problema generando en nosotros sentimientos de culpa  e inseguridad a la hora de educar, porque es difícil tener el equilibrio entre el control y la disciplina con él y con ella y darles de forma paulatina cuotas de confianza y responsabilidad.

Como papás y mamás compartimos preocupaciones y dudas a la hora de educar, ayudar  a nuestros hijos a crecer y madurar. Nuestros niños y niñas son seres maravillosos, amorosos, juiciosos y llegan a la adolescencia y ya no los conocemos .De lo amorosos que eran  pasan a ser rebeldes, a incumplir las normas y la disciplina, salen de casa y no sabemos con quién andan, hablan y hablan por teléfono, pasan horas chateando con personas que no conocemos, no hacen caso, les molestan los consejos que les damos.

Para educar asertivamente debemos cambiar la idea que tenemos de los adolescentes. Enfocar nuestra visión desde ellos; colocándonos en su lugar, entendiendo el momento que están viviendo, lleno de cambios físicos y emocionales. Están en el momento de empezar a estructurar la personalidad y definirla. En estos momentos  la comprensión y el acompañamiento de los padres y madres en esencial.

Debemos descubrir lo positivo que hay en ellos. La adolescencia también tiene cosas buenas y gratificantes, solo hay que encontrarlas; ellas y ellos también son seres maravillosos llenos de cualidades, sueños, habilidades y destrezas para desarrollar adecuadamente. No permitamos que el problema se centre en nosotros como observadores y no en nuestros jóvenes; no podemos pensar que tantos desvelos y cuidados no hayan  servido para nada, no podemos dejar que ellos piensen que no son importantes para nosotros o que nuestra presencia les moleste.

Aunque no estemos de acuerdo con su comportamiento  nunca debemos romper la comunicación hay que HABLAR, HABLAR Y HABLAR. Ellos tienen el derecho a equivocarse. Si perdemos la comunicación con  nuestros hijos estaremos perdiendo la capacidad de educar.

El diálogo es fundamental en esta etapa, para conocer lo que viven, para orientarlos. No olvidemos que el diálogo significa ante todo escucha activa para poder colocarnos en el lugar del otro. También es observación para aprender a “leer” las expresiones no verbales de nuestros hijos, que, a veces, dicen más que las palabras.

Pero también hay que mantener  la autoridad y colocar límites. Educar lo exige. Hoy lamentablemente  estamos viviendo en una sociedad permisiva donde estamos educando sin  límites, por lo que  debemos empezar a educar con valores sociales, personales y educativos.  Y la manera más fácil de ayudarlos es utilizando el ¡NO! sin miedo  pero sin abusar de él,  aplicándolo de manera firme con normas familiares, reglas, límites y hábitos; sin ellas no tendremos buenos resultados.

Cuando hay exceso de libertad, el adolescente busca identificarse con un grupo ya sea social, político o religioso porque en casa no encuentran identificarse con su familia o núcleo familiar, ni respuestas a sus inquietudes, a sus dudas, no los escuchan y esto lo encuentran fuera de casa con sus amigos, conocidos, grupos.

Entender el “corregir” como reflexión, aprendizaje y formación para la vida. Corregir es parte de nuestro deber para orientarlos; el problema está en cómo lo hacemos, a veces gritando y  sin escuchar y eso no forma, al contrario produce una reacción de rebeldía, sin ningún razonamiento ni aprendizaje.

Hoy tenemos miedo de corregir y no nos damos cuenta que a través  de la rebeldía los adolescentes nos están pidiendo “a gritos” autoridad, no autoritarismo, y patrones de comportamiento. Algunas veces un “castigo” es necesario y forma: decidirlo en consenso con ellos desarrolla la capacidad de asumir la responsabilidad de los propios actos.

El premio y el elogio también son importantes en el proceso de formación; estimulan y ayudan a  la autoestima. El error es permitir que alcanzar el  premio se convierta en un elemento manipulador para lograr lo que se quiere. El premio no significa “canje” sino reconocimiento.

Ayudarles a construir una autoimagen positiva es importante en su crecimiento personal. A todos  nos gusta que nos elogien, a los hijos  a las hijas les gusta que les  reconozcan sus capacidades, sus  esfuerzo, su comportamiento. Es muy importante elogiar las cosas buenas que tiene nuestros hijos,  pero también debemos solicitar que se esfuercen más en cambiar los aspectos  negativos que presentan los jóvenes hoy , llamándoles la atención, haciendo que corrijan determinados comportamientos, que entiendan que ellos son importantes para nosotros, que queremos lo mejor para ellos y ellas. También esto es parte de la formación de la autoimagen, porque los llevará a reconocer sus fallas y a crecer integralmente.

Démosles responsabilidades sobre su vida. Cuando nuestros adolescentes se responsabilizan de sus actos funcionan mejor porque se demuestran a sí mismos y nos  demuestran a nosotros que son capaces de hacer las cosas bien; diferente sería si fueran controlados de forma excesiva por sus padres y no pudieran desarrollar su propia responsabilidad.

Cuando algo no les funcione, como papás debemos rodearlos y replantear  con ellos y ellas la forma de solucionar el problema o dificultad, porque nos interesa que nuestros hijos e hijas sean autónomos para que asuman las responsabilidades que les correspondan y que tengan la capacidad de desenvolverse en la vida  que la sociedad hoy exige.

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2 comentarios

1 paula andrea { 04.07.13 at 4:17 pm }

la abuela de mi sobrina la esta educando ya q esta se quedo sin padres desde los 5 años de edad. ahora mi sobrina tiene 13 años pero la abuela le permite demasiado. le dan muchos permisos incluaive quedarse fuera de casa. estoy preocupada ya q veo la niña tomar roles de diferentes familias. gracias

2 Martha del Socorro y Ana Cecilia { 04.08.13 at 4:55 pm }

Si tu puedes conversar con tu sobrina sobre la experiencia que vive quedándose fuera, esa podría ser una forma de ayudarle. Ganarte su confianza, hacerle preguntas con mucha prudencia que la lleven a responder qué es lo que más le conviene, hacer enfásis en lo que ella misma te dice. Nunca consejos, los adolescentes son resistentes a los consejos; hay que saber llevar la conversación de manera que ella misma llegue a conclusiones. No olvides siempre colocarte en el lugar de ella, desde su situación, su forma de ver la vida, no desde lo que tu piensas y crees que debe ser, eso condiciona el diálogo y puede frenar el que ella se abra y comparta contigo.
Por otra parte, ¿tienes confianza con la abuela? tendrías que buscar la forma de conversar con ella, también de una forma muy prudente.¿Sabe ella dónde se queda la niña, con quién se relaciona, con quién comparte, quiénes son sus amigos y amigas y las familias de estos? para los abuelos de hoy es difícil educar, pues sus esquemas son diferentes a la experiencia del mundo de hoy. Finalmente ella es quien la ha educado desde los 5 años, es la figura materna y eso es importante tenerlo en cuenta.
No dudes en volver a comunicarte con nosotras, estamos para servirte.

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